Archivo de la categoría: Teatro alternativo en Buenos Aires

La Pasión de Cristo en Centros Culturales de Buenos Aires

UNA ADAPTACIÓN TEATRAL DE LOS SANTOS EVANGELIOS  –  

pasión de cristo
Carlos Benincasa como Herodes y Natalia García como Muerte, en una escena de la obra teatral “La Pasión de Cristo” dirigida por Adrián Lazz.

NUGDEA (Nueva Generación de Artistas) presenta bajo la dirección de Adrián Lazz la teatralización de La Pasión de Cristo, ofreciéndola durante el mes de agosto en el Museo Enrique Larreta, en septiembre en Centro Cultural Sur y en octubre en Centro Cultural Marcó de Pont de la Ciudad de Buenos Aires.
Habitualmente las obras con argumento basado en los sucesos de la Pasión de Jesús se ofrecen en fechas cercanas a la Semana Santa Cristiana, pero NUGDEA lo hace en pleno invierno porteño y al aire libre en los jardines de los Centros Culturales.
Este ámbito escénico despojado de elementos técnicos hace que las funciones se vean influidas por las condiciones climáticas de los días de representación.
De todas maneras Adrián Lazz, también libretista, no sujetó estrictamente a los Santos Evangelios su versión teatral sino que optó por rápidos pasajes de situaciones e incorporó algunos cambios a la historia religiosa con los que se insiste, a lo largo de la representación, y a modo de mensaje, en la esperanza de resurrección con la que los cristianos llegan al final de la vida.
En escena puede verse a la Muerte, interpretada por Natalia García, en el intento de impedir que Cristo resucite, aunque desde la platea se percibe que el personaje está mucho más poseído por la relatividad de un sentimiento de venganza que por la absolutez de un poder conclusivo.
Los pasajes del Nuevo Testamento transcurren en la obra en función del ámbito en el que son representados y están alejados del dramatismo con que fueron narrados por los Evangelistas, por lo que algunas situaciones bíblicas se encuentran entremezcladas en esta obra de la misma manera que lo están en la película Rey de Reyes de Nicholas Ray.
Con esta fusión de situaciones algunos actores se encontraron ante la exigencia de construir sus personajes con cierta versatilidad, tal es el caso de Carolina Derocco Cottet que comienza como La adúltera y continúa, sin transición, como María Magdalena; el de Sebastián Becker que con el personaje de Judas debe pasar de la firmeza al arrepentimiento en cortas y aisladas escenas y el de  Carlos Benincasa cuyo personaje es una fusión entre Herodes El Grande y Herodes Antipas.
Las escenas donde el director se luce son las armadas para los diálogos entre Herodes y Poncio Pilatos, personaje éste último interpretado por Román Golín.
El actor Martín Viñas asume el protagónico rol de Jesús con un phisique du rol adecuado desarrollándolo de manera creíble y sin caer en desbordes.
CARLOS HERRERA

Sofocados – Los autores de televisión en el teatro

ESCRITORES QUE LUCHAN POR SOBREVIVIR EN EL DIFÍCIL MEDIO DE LA TELEVISIÓN   –

PRENSA - OMAR
Fernando Álvarez en una escena de “Sofocados”, obra de teatro de la que es coautor con Diego Serlin.

Fernando Álvarez y Diego Serlin reestrenaron Sofocados, su tercera obra, con dirección de Verónica Edye con una trama de suspenso centrada en la historia de Omar Pouzán, un escritor televisivo que en cuarenta y ocho horas deberá terminar un guión que lo colocará nuevamente en el prime time de la programación.
A tal fin se recluye en una casa en el Delta del Paraná, a orillas del río, junto a Jazmín, su secretaria y Federico, un joven escritor. Santiago, el casero de la residencia, los acompaña, aunque sólo a veces.
El clima caluroso y un acondicionador de aire que no funciona crearán un ambiente tenso donde el autoritarismo, la pasión, la desconfianza, el ansia por competir y la traición crecerán hasta llegar a ser, como la temperatura, absolutamente sofocantes y provocar un desenlace inesperado

El suspenso en la puesta en escena

La construcción dramatúrgica mantiene al suspenso como su base principal, algo que fue aprovechado por la directora para su puesta en escena para remarcar situaciones con semiluces. Es un buen recurso el utilizar la casi penumbra para remarcar los diferentes climaxs, aunque tiene su falla en una luz amarilla en el centro de foro que encandila a los espectadores ubicados en las plateas centrales.
Los personajes se mueven en un amplio ámbito escénico fragmentado por sectores para desarrollar diferentes situaciones dentro de una escenografía muy funcional a la puesta.
El elenco integrado por Valeria Blanco, Fernando Álvarez, Gabriel Zuccarini e Ismael Santillán realiza una labor homogénea sobre personajes bien definidos, si bien llama la atención la labor de Santillán en el rol del casero Santiago quien en los rápidos movimientos definitorios de situación que le toca actuar, demuestra poseer excelente técnica corporal.
El espectador se mantiene expectante con la historia de suspenso que se desarrolla en escena.
Sofocados se ofrece en el teatro Hasta Trilce, Maza 177 de la ciudad de Buenos Aires, los días sábados a las 21. Tel. 4862-1758. Las localidades tienen un valor de $ 130 con descuentos para jubilados y estudiantes.
CARLOS HERRERA

Caja robada en Teatro El Cubo por la compañía Altro Ké

COMEDIA CON PERSONAJES BIZARROS EN UN ATAQUE DE HARTAZGO Y AMBICIÓN   –

12313880_10205462598789329_4138370255023740353_n
Romi Pinto, Silvina Tenorio y Cristian Majolo en una escena de “Caja robada” de Walter Rodríguez.

La Compañía Altro Ké presentó su cuarta producción con la obra Caja robada de Walter Rodríguez.
Una comedia paradigmática con flashes de otros géneros tales como el grotesco, la sátira, la parodia, el suspenso y el comic, para una alucinante historia donde una empleada de un taller, a punto de jubilarse, convence a su compañera de tareas y al hijo de la misma de dar el gran golpe que cambiará sus oscuras existencias.
Es difícil ser ladrón cuando se tienen otros códigos y se pretende que ese “golpe” los transforme en héroes de ellos mismos para, de esa manera, ser “triunfadores de la vida”

Espectadores para la fantasía

La trama transita por una seguidilla de gags que provocan carcajadas en la platea y quizá los espectadores open mind sean quienes más disfruten de esta obra, ya que en el escenario todo el tiempo se desarrollan situaciones disparatadas, llenas de fantasía y lejos de la verosimilitud.
Con la obra Caja robada los espectadores encontrarán la manera de ver algunas realidades con las que sentirse identificado paro reirse de ellas.
El elenco integrado por Romina Pinto, Cristian Majolo y Silvina Tenorio realiza acertadas composiciones en las que algunos desbordes fueron aprovechados por el director Gaby Fiorito para construir una puesta ágil que logra que el espectador disfrute de cada situación cómica que se desarrolla en escena.
Caja Robada se ofrece en el Teatro El Cubo, Zelaya 3053 de la ciudad de Buenos Aires, los días sábados a las 22.
Carlos Herrera

Eduardo Pavslosky, el autor, el actor y el psicoanalista

– “Me pregunto, ¿para qué existimos?… –  

Eduardo
Eduardo “Tato” Pavlovsky, en octubre de 2010.

El intelectual argentino Eduardo “Tato” Pavlovsky era deportista, se recibió de médico psicoanalista y posteriormente llegó al teatro como actor y luego incorporó la tarea de dramaturgo. Si bien nunca
sintió la necesidad de abandonar alguna de sus múltiples actividades, confiesa que cuando regresó de su exilio en España sintió que debía prevalecer sólo una ellas, pero pronto desechó esa idea.

C.H. -¿Hay un hecho puntual que marca la llegada del teatro a su vida?
E.P. – Hay dos hechos puntuales; en el año 1954 con un grupo de amigos hicimos, la comedia “Tovarich” de Jacques Deval. Al entrar al escenario tuve la rara sensación de pertenencia a ese ámbito. Un año después, y ya dedicado al psicoanálisis, vi la obra “Esperando a Godot” y en esa obra están expresadas angustiantes preguntas que aún me hago y que no tienen respuesta psicológica definida,
C.H. -¿Cúales son esas preguntas que se hace?
E.P. – Me pregunto, ¿para qué existimos? ¿Qué sentido tiene todo esto?
C.H. -Y que estén en esa obra le impactó…
E.P. – Fue un impacto conmocionante. Entonces quise acercarme al teatro, pero en esa época un médico no podía ser actor.
C.H. -¿El ámbito teatral argentino era tan cerrado como para no permitirlo?
E.P. – Al revés, el hecho de ser psicoanalista me lo impedía. Porque hay algunos escritos de Freud que son duros con el actor al decir que son personas inmaduras que necesitan completar su yo con el espectador. Pero me di cuenta de algo que a mis 76 años aún afirmo, que es que cuando el psicoanalista desconoce la trama argumental del que habla, la interpreta.
C.H. -¿Considera que cada espectador o lector también tiene su propia interpretación?
E.P. – Sí. Creo en lo que dice Umberto Eco sobre la obra abierta, que en el hecho del arte significa la pluridimensionalidad de la visión de cada espectador tejiendo la propia historia entre el hecho estético y su mundo.
C.H. -¿Y si un espectador le da una visión diferente a la suya sobre algo que usted escribió?
E.P. – Hay una línea ideológica definida en mi teatro que para mi es rebatible. En la obra “Potestad” señalo un hecho histórico de tiempos de la dictadura en la Argentina como es la apropiación de niños, pero hay subjetividades porque en esa época se enfrentaron dos bandos pero también había mucha gente fuera de ellos que no se sentía perseguida y es la que puede rebatir.
C.H. -En “Potestad” usted instala la idea de que un torturador también puede estar capacitado para amar.
E.P. -Y eso causó una gran polémica porque yo decía que se confundía el juicio de valor con la formación de subjetividad del protagonista que sufre cuando considera que le roban a su hija pero no tiene en cuenta que él ha robado esa niña a sus verdaderos padres. Los sentimientos y lo que pasa por su cabeza forman su subjetividad y no tienen nada que ver con el juicio de valor de lo que hace.
C.H. -Para eso, al ser psicoanalista, ¿no tiene ventaja sobre otros autores teatrales que no lo son?
E.P. – No. Porque los psicoanalistas sabemos más sobre el inconsciente y la subjetividad se hace sobre el preconsciente. El inconsciente no sabe lo que hace, a muchos eso les sirve de excusa, pero en el estado consciente hay gente que ha llegado hasta a matar por admiración.
C.H. -¿Usted admira a alguien?
E.P. – A algunos intelectuales como Cesar, por estar comprometido en la política diaria y a El Che, a quien admiro fanáticamente.
C.H. -¿Cree que Guevara era un intelectual?
E.P. – Lo creo. Fue un intelectual raro, guerrillero, pero me parece un intelectual de altísimo nivel, con una coherencia entre lo que sentía, lo que hacía y lo que decía. Edward Said dijo que un intelectual tiene la obligación de opinar sobre la sociedad que le dio su formación. A mí me llamaron para ser integrante de la lista Carta Abierta y pensé que se me llamaba en calidad de intelectual crítico, pero no fue así.
C.H. -¿Cuándo tomó conciencia de que usted era un intelectual?
E.P. – A mí se me mezclaban las ideas. He sido deportista y con este físico no doy la imagen de intelectual, pero me fui formando con lecturas y sobre todo por estar cerca de personas más inteligentes que yo que me daban sus opiniones.
C.H. -¿Quiénes son más inteligentes que usted?
E.P. -Puedo nombrarle a Alberto Ure en teatro y a Baremblit en psicoanálisis, sabían más y pensaban mejor que yo. Dentro del psicoanálisis también admiré a Emilio Rodrigué y llegué a hacer una película, “Heroína”, con el guión basado en una de sus novelas.
C.H. -Fue actor en muchas películas pero desarrolló más la actuación teatral.
E.P. – Me considero actor de teatro y no de cine. Creo que las películas son del director. Me costó mucho disciplinarme para ser actor cinematográfico. Recién ahora puedo decirle que soy buen actor de cine (sonríe) pero en teatro soy mejor,
C.H. -En el teatro argentino se lo considera actor del under.
E.P. – Yo elegí una línea under porque es más afín con mi ideología y pude hacerlo porque siempre viví de mi profesión de psicoanalista. Pero no quiero hacerme el purista porque si no hubiera tenido los medios que tuve quizá hubiera hecho televisión
C.H. -Es médico, psicoanalista, actor, autor y deportista. ¿Nunca pensó dejar alguna de esas actividades?
E.P. – No. Aunque tuve dudas existenciales cuando volví del exilio en España, donde vivía muy bien, y no sabía cual de esas actividades ejercer en Buenos Aires. Pero, finalmente, me asumí como un todo.

Eduardo Pavslovsky, se definía como un “todo” y para el teatro argentino eso fue lo que significó. Murió el 4 de octubre de 2015, exactamente cinco años después de que, amablemente, concediera esta entrevista en su casa del barrio de Belgrano de la ciudad de Buenos Aires.
Carlos Herrera

Los hijos de Eva – La vida de los enfermos mentales en una obra de teatro

Minucioso trabajo de los actores en una obra sobre la vida en un hospital neuropsiquiátrico –

Santiago López, Ezequiel Martínez, Diego Schmukler, Julián Outeda y Ulises Puiggros en una escena de
Santiago López, Ezequiel Martínez, Diego Schmukler, Julián Outeda y Ulises Puiggros en una escena de “Los hijos de Eva”.

En el teatro argentino, sobre todo en el alternativo, han subido a escena muchas obras en las que su argumento giraba en torno a la situación de los pacientes psiquiátricos en las que se entregaba al espectador la visión, a veces deformada, que sobre los mismos tenía el autor, que en la mayoría de los casos no conocía, o al menos no en profundidad, la vida diaria de los internos en un hospital neuropsiquiátrico.
Diego Doello, el autor de Los hijos de Eva, trabaja en el Hospital Psicoasistencial José Borda de la ciudad de Buenos Aires y con base en esa función puede deducirse que conoce desde el interior lo que les sucede a los internos de ese establecimiento. De esa manera, presenta en escena cinco personajes con diferentes trastornos mentales que están alojados en un pabellón hospitalario.
Doello muestra al interno que ha convertido al hospital en “su lugar” y por esa razón es una especie de líder de sus compañeros entre los cuales se encuentra uno con una incapacidad total de conectarse con la realidad, otro al que su patología lo mantiene a merced de sus instintos básicos, otro al que sus delirios místicos le permiten vivir en un mundo ideal y también a un interno que niega padecer algún trastorno mental. La historia se centra, en la primera mitad de la obra, en la presentación de los personajes y algunos bosquejos de lo que le sucede a cada uno, pero luego la ausencia de un nudo argumental contundente hace que la puesta en escena no tenga teatralidad a lo que se suman desajustes en la dirección y deja todo librado a la intuición de los integrantes del elenco.
Afortunadamente los actores que interpretan a los internos lograron composiciones precisas que evidentemente se basan en una minuciosa observación de pacientes reales que les ha hecho desarrollar una buena labor desde lo corporal. Y justamente, debido a la expresión corporal se destaca la labor de Ezequiel Martínez en un personaje que casi no emite sonidos, pero el actor no llegar al desborde y logra ganarse la simpatía de toda la platea. Ulises Puiggros consigue en Los hijos de Eva una ajustada composición con la que demuestra un crecimiento actoral que le permite recrear a un personaje que está muy alejado de los que últimamente interpretó. Diego Schmukler y Santiago López supieron aprovechar las situaciones cómicas que les marcó el texto.
Los hijos de Eva se ofrece los días sábados a las 23 en el Auditorio Losada ubicado en Av. Corrientes 1551 de la ciudad de Buenos Aires. Tel. 4371-9098.
Carlos Herrera

Los infelices, la pesca terminó, de Darío Bonheur

"Los infelices, la pesca terminó", obra dramática de Darío Bonheur.
“Los infelices, la pesca terminó”, obra dramática de Darío Bonheur.

Darío Bonheur, cuya obra “Fragmentos de un pianista violento” ganara el Premio ACE al Mejor Espectáculo Alternativo de 2013, regresó a la cartelera teatral de Buenos Aires como dramaturgo y director de “Los infelices, la pesca terminó”.

Sentimientos y presentimientos

La historia de “Los infelices, la pesca terminó” desarrolla el conflicto de Eugenio y Vilma, una pareja que atraviesa una profunda crisis a la que difícilmente podrá superar.
Eugenio y su amigo Willy van a pescar.
Eugenio presiente, Willy calla, Vilma manipula, reprocha, ordena.
Los tres son infelices y no se deciden a cambiar ese estado.

Una puesta en escena no convencional

Los diálogos, por momentos monólogos de Eugenio, mantienen al espectador expectante durante la hora que dura la representación.
Bonheur logra cortar la densidad mediante una puesta poco convencional con la creación de ámbitos sobre el escenario y fuera del mismo con un leve dinamismo que no le quita esencia al texto dramático.
El elenco integrado por Martín Caminos, Valeria Kamenet y Hermán Marquez se desenvuelve de manera homogénea y en su labor se nota una acertada dirección.
“Los infelices, la pesca terminó” se ofrece en el Teatro La Comedia, Rodríguez Peña 1062 de la ciudad de Buenos Aires, los días sábados a las 23,30, y las entradas tienen un valor de $ 130.
Carlos Herrera

La Barby es Lady Dómina

Leonardo Veterale como Lady Dómina
Leonardo Veterale como Lady Dómina

Leonardo Veterale es el transformista más famoso de la Argentina con su personaje La Barby, una parodia por contraste de la famosa muñeca con nombre parecido.
La Barby, con su opulenta figura, su desenfadado andar y su ropa de estridentes colores es todo lo contrario de Barbie, pero quizá tiene más glamour que la fría e irreal muñeca.
Los cronistas de espectáculos se cruzan con La Barby continuamente en eventos relacionados con el mundillo artístico argentino donde realiza notas y reportajes para un programa de televisión. Siempre con buen humor y amable con todas las personas es un personaje querido dentro del periodismo.

Lady Dómina

Además de este personaje, Leonardo Veterale  tiene en su trayectoria presentaciones como drag queen y performances además de actuación en teatro y televisión.
El 4 de diciembre de 2014 se presentó a la prensa la obra Lady Dómina de Paul Caballero en la que Veterale encarna a una marquesa del siglo XVIII, que descubre que su sirviente le ocultó durante mucho tiempo que está en la ruina económica.
La marquesa deberá ingeniárselas para obtener recursos que le permitan volver a tener una ociosa vida de lujos y la oportunidad se presenta cuando llega a su castillo un apuesto y rico joven que es hijo de uno sus antiguos amantes.

El desarrollo de la obra teatral

Lady Dómina es una obra situada temporalmente, como ya se mencionó, en el siglo XVIII pero que bien podría imaginarse que sucede cuatro siglos antes porque la primera impresión que se tiene del personaje en escena es muy parecida a la imagen de la célebre condesa Báthory.
Pero inmediatamente todo cambia de rumbo para convertirse en una divertida sátira, con cómicas situaciones bizarras que provocan continuas carcajadas  en los espectadores y parlamentos que hacen referencia a personajes del mundo artístico argentino.
Leonardo Veterale como Lady Dómina hace gala de su talento histriónico y logra instalar fácilmente en el espectador a este nuevo personaje. Juan Palacios como el mayordomo muestra un intenso trabajo corporal y elaboración de tonos, aunque por momentos su labor es un poco desbordada. Hernán Felipe compone al juglar, está todo el tiempo en escena y con su violín musicaliza las situaciones tanto con temas clásicos como populares y aunque su personaje no tiene parlamento realiza un excelente trabajo de acción y reacción durante toda la obra. José María Bourdillón aporta su adecuado physique du rol al personaje de Francis III.
El autor, Paul Caballero, es también el director y realizó una puesta en escena fluida, con buena visualización desde la platea, aunque puede apreciarse que le ha dado libertad a los actores para desarrollar sus personajes.
Se destaca el vestuario diseñado por Paula Kipen, más cercano al del siglo XV pero muy efectivo visualmente para dar al espectador la primera impresión de cada personaje.
Lady Dómina se ofrece en el Teatro Porteño situado en Av. Corrientes 1630 de la ciudad de Buenos Aires, los días jueves a las 21. Las entradas tienen un valor de $ 120.
Carlos Herrera

Las d´enfrente. La obsesión en el teatro argentino

Elenco de Las d´enfrente de Federico Mertens, con dirección de Germán Akis y Raúl Baroni.
Elenco de Las d´enfrente de Federico Mertens, con dirección de Germán Akis y Raúl Baroni.

Las d´enfrente,  obra del teatro argentino escrita por Federico Mertens puede catalogarse como una pieza teatral costumbrista si bien se le puede encontrar ingredientes del subgénero del sainete y que algunos de sus personajes tienen características del grotesto.
Fue estrenada en 1909 y desde entonces ha sido representada casi ininterrumpidamente por diversos elencos y su personaje protagónico, Doña Dorotea, fue interpretado por actrices icónicas del teatro rioplatense como China Zorrilla y es muy recordada la versión que hizo Leonor Rinaldi quien según las reacciones de los espectadores de cada función improvisaba, en medio de la representación, nuevas situaciones cómicas sin salirse del hilo conductor de la historia (morcillas en la jerga teatral).

El argumento de Las d´enfrente

En el Buenos Aires de principios del siglo XX la familia que vive en frente, cruzando la calle, es para la esposa y las hijas de un inmigrante italiano, el espejo en que se miran permanentemente y quieren imitar en todos los aspectos, tanto sea en el modo de vestir, en sus actitudes,en  sus gustos y hasta en sus sentimientos.
Es que la familia de enfrente tiene más poder económico y por lo tanto consideran que las aventaja socialmente y eso las llena de ansiedad.
En esta comedia llena de gags y situaciones cómicas, el autor realiza en la trama central una aguda crítica a las familias que querían olvidar que sus orígenes estaban en la inmigración y pretendían ascender socialmente por medio de la bonanza económica adquirida en los tiempos en que la Argentina fue considerada el granero del mundo.
Para desarrollar los personajes Mertens elaboró subtramas que tocan someramente temas como el sistema de vida basado en el chisme, la envidia, el inescrupuloso trato dado a los empleados, la superficialidad de los subjetivos parámetros de belleza y también la depresión y la obsesión; es muy llamativo el tratamiento dado a estos dos últimos temas porque el autor escribió esta obra en los años en que el psicoanálisis recién comenzaba.

Las d´enfrente en el Teatro Arlequino

Germán Akis y Rubén Baroni montaron en el teatro Arlequino de la ciudad de Buenos Aires a Las d´enfrente y se puede afirmar que se trata de una nueva versión por algunos toques de actualización, la supresión de un personaje y los cambios en el perfil de los roles.
Dentro de un elenco que se ajusta a las marcaciones se destaca Luisina Ponse por la seguridad profesional con la que asume su rol de Ester manteniéndolo siempre en la misma línea sin desbordes. Matías Ferreira en su personaje de Heriberto tiene momentos en los que logra captar la atención de los espectadores mediante el desarrollo de plásticos movimientos.
La obra mantiene su comicidad con una puesta en escena muy fluida y el público disfruta las situaciones con continuas carcajadas.
Las funciones se ofrecen los días sábados a las 21, en el Teatro Arlequino ubicado en la calle Alsina 1864 de la ciudad de Buenos Aires, las entradas tienen un valor de $ 50 y pueden reservarse telefónicamente en el 4382-7775.
Carlos Herrera

Salsipuedes, misterio, sexo y rockpop en una tragicomedia

Ulises Pruigross y Nancy Barbero en una escena de "Salsipuedes"
Ulises Pruigross y Nancy Barbero en una escena de “Salsipuedes”

Salsipuedes es una localidad en la provincia argentina de Córdoba y hasta allí llega el protagonista, Carlos de la Rosa, un famoso cantante, para entrevistarse con su padre que quiere dejarle en herencia la mansión que habita pese a que la relación entre padre e hijo ha sido casi inexistente.
Carlos es atendido por Leonora que se declara fans del cantante y le cuenta que el dueño de la mansión está de viaje y que puede alojarse allí para esperar su inminente regreso.
Desde este punto comienza a desarrollarse una trama que capta la atención del espectador desde la ironía del título de la obra y amenaza, por momentos, en convertirse en un thriller psicológico y en otros tiene pases de comedia romántica para volver, una y otra vez, a instalarse en la tragicomedia.
Esta semifusión de géneros es lo que hace atractiva a esta obra en la que rápidamente sus diálogos delatan que se la elaboró en un trabajo de dramaturgia de actor, un sistema que se utiliza mucho en el teatro independiente argentino y que en este caso ha dado muy buen resultado.
Ulises Puigross y Nancy Barbero construyeron personajes que pueden manejar desde lo corporal para poner su énfasis en contar la historia con escenas que pasan por la intriga, la sospecha, la ilusión, el desencanto, el romanticismo, el suspenso, el odio y hasta por el sexo.
La puesta en escena de Gabriel Villalba le imprimió la agilidad necesaria para que el espectador no pierda su atención y la música de Stereopop es un adecuado soporte inductivo.
El diseño arquitectónico de la Sala 3 del Teatro La Comedia es el marco apropiado para la ambientación escenográfica, aunque quizá el director deba revisar que desde las plateas de los extremos de fila se tenga plena visión en las escenas que se desarrollan en el interior del ámbito escénico.
Salsipuedes se ofrece en el Teatro La Comedia, ubicado en la calle Rodríguez Peña 1062 de la ciudad de Buenos Aires, los días domingos a las 20,15.

Carlos Herrera

Miranda – El machismo y los prejuicios en los vínculos familiares

Elenco de la obra de teatro "Miranda" de Ulises Puiggros y Lucía Romina Escobar.
Elenco de la obra de teatro “Miranda” de Ulises Puiggros y Lucía Romina Escobar.

La trama de la obra teatral Miranda de Ulises Puiggros y Lucía Romina Escobar comienza cuando al velatorio de Don Carlos llega una famosa actriz que ha mantenido un permanente contacto con el fallecido sin que la familia del mismo lo supiera. Los autores situaron la acción puntualmente en la localidad bonaerense de San Pedro a fines de los años ´80, pero la vigencia del conflicto argumental que se desarrolla puede posicionarla fácilmente en la actualidad y en cualquiera de las grandes y populosas ciudades argentinas, donde el machismo sigue gozando de buena salud, despreciando a la mujer y a todo lo considerado cercano a la femineidad incluyendo a los gays, a los travestidos, los transexuales y al estilo de vida metrosexual. Esta actitud social que no sólo es patrimonio de los hombres, ya que muchas mujeres la comparten, origina prejuicios que incitan a vivir con mentiras y ocultamientos los que finalmente pueden destruir hasta los vínculos más fuertes. Desde ese punto Puiggros y Escobar entregan al espectador un mensaje sin vueltas, directo y contundente. Respaldan a la víctima por su valentía y en cierto modo también a los victimarios por no ser valientes. Miranda atrapa con un desarrollo dramático con los tiempos justos para no caer en la excesiva densidad, aunque eso quizá provoque que el espectador espere un remate que cierre completamente el conflicto. El elenco muy homogéneo, evidencia un minucioso trabajo de los actores para componer sus roles y una adecuada marcación del director Ulises Puiggros, que también interpreta con solvencia a Luis, el hijo de Don Carlos. Mientras que Lucía Romina Escobar asume su rol de Miranda con mesura y sin estereotipos, Ana Ricciardi acierta en darle la justa dureza al papel de la viuda y Tati Martínez compone a la nuera con la naturalidad que el personaje exige. Se destaca el buen trabajo de arte de Laura Pla con la escenografía y el vestuario que marcan con precisión el status  y el carácter de los personajes. Tambiénde los espectadores pueden identificar la voz de Martín Wullich en off aun si haber leído el programa de mano. Miranda se estrenó en 2014 en Taller del Ángel y en 2015 se representa en el teatro Corrientes Azul ubicado en Av. Corrientes 5965. Las reservas pueden hacerse al tel. 4854-1048, o por la dirección electrónica: mirandaobradeteatro@gmail.com Carlos Herrera